Las alteraciones de la salud mental implican variaciones en el pensamiento, en las emociones y en la conducta. En la actualidad, se considera que el origen de la enfermedad mental está determinado por una compleja interacción entre factores, incluyendo los siguientes: Genéticos,biológicos, psicológicos y ambientales. Además, hay que tener presente que el deterioro de diversos mediadores químicos cerebrales (neurotransmisores) pueden contribuir a los trastornos mentales. Esta vulnerabilidad humana, combinada con las tensiones de la vida, como las dificultades familiares o laborales, pueden conducir al desarrollo de trastornos mentales. No siempre se puede diferenciar claramente la enfermedad mental de una conducta normal. Por tal motivo, el diagnóstico ha de surgir del estudio, del análisis y de la confrontación de equipos de profesionales competentes en la materia.
En un estudio realizado en el 2021, sostienen los investigadores Dr. Zoilo Emilio García Batista y Dra. Kiero Guerra Peña del Laboratorio Emociones, Salud y Ciberpsicología de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra
(PUCMM), que entre los trastornos mentales que alcanzan prevalencias más altas en República Dominicana están: la ansiedad y la depresión. Además, indican que: el 38.7% de los dominicanos (prácticamente 4 de cada 10) experimentaron ataques de ansiedad, de los cuales el 75.8% nunca había experimentado un ataque de ese tipo. Mientras que aproximadamente el 20% ha experimentado síntomas típicos de la depresión la mayor parte de los días, como, por ejemplo, poco interés o alegría por hacer las cosas (20.3%), y sensación de estar decaído,
deprimido o desesperanzado (19.6%).
Asimismo, el 25% presenta cada vez más dificultades para relajarse, mientras que el 27% se siente ansioso, preocupado o con miedo la mayor parte de los días y el 29.9% presenta preocupaciones recurrentes.
Las mujeres presentaron más síntomas de ansiedad, depresión y pánico que los hombres. Los jóvenes menores de 23 años son quienes mostraron de forma sistemática mayores niveles de ansiedad, depresión y ataques de pánico.
Las personas con tendencia a catastrofizar, rumiar los problemas, autoinculparse o culpar a otros, presentan mayores niveles de depresión, ansiedad y ataques de pánico. Por otra parte, entre los meses de mayo y agosto del 2022, apliqué en diversos puntos del país un Test de trastorno de estrés postraumático, obteniendo resultados preocupantes, sobre todo en profesores y padres de familia.
Nos preguntamos: Si los trastornos depresivos y ansiosos son tan prevalentes, ¿por qué las licencias médicas laborales debido a trastornos de ansiedad o depresivos no son tan comunes? ¿Por qué, en República dominicana, no hemos normalizado el status de indisposición laboral temporal por trastorno mental?
Afirman los investigadores que las limitaciones existentes en el sistema de salud mental de nuestro país fueron confirmadas mediante los resultados de la aplicación del Instrumento de evaluación para sistemas de salud mental de la OMS. La falta de recursos financieros y humanos, deficiencias en la protección de los derechos de salud, la falta de atención a la salud mental y la poca participación de la sociedad civil, entre otras carencias, representaron las principales limitaciones. De igual forma, la escasez de establecimientos con personal debidamente entrenado para abordar los trastornos mentales, la baja importancia brindada por los profesionales de la salud al aspecto psicológico del individuo, los estigmas sociales ante las enfermedades mentales, así como la baja comprensión de la relevancia del trabajo en equipo y la atención escalonada que se requiere para el buen tratamiento de trastornos mentales, son aspectos importantes que perjudican la atención de la salud mental en la nación.
Lo anteriormente afirmado tiene sus consecuencias en los pacientes: provoca que en algunos casos se realicen diagnósticos inadecuados de la enfermedad que presenta el paciente. Por ejemplo, abordar continuamente sintomatologías a nivel físico sin que se trate la causa psicológica que realmente las está provocando. El diagnóstico y, en consecuencia, la intervención y el tratamiento inadecuados provocan que los pacientes frecuenten más los centros de atención primaria, se realicen pruebas innecesarias, se haga cada vez más crónico y se agrave el desorden o enfermedad mental, se incrementen los gastos tanto para el paciente como para el sector de salud, entre otros efectos negativos adicionales.
Reconocemos que, en República Dominicana, el Ministerio de Salud Pública ha desarrollado el Plan Nacional de Salud Mental 2019-2022, y la Ley Núm. 12-06 sobre Salud Mental, la cual establece en su artículo 1, su objetivo de regular el derecho a la mejor atención disponible en materia de salud mental de todas las personas en el ámbito de lo dispuesto en la Ley General de Salud; y en su Libro I, artículo 3, indica que la atención será parte del sistema de asistencia sanitaria y social.
Sin embargo, son muchas las inquietudes que nos quedan. Expreso solo una de ellas: ¿Se ha asumido, en República Dominicana, la salud mental de los ciudadanos como responsabilidad del Estado, sobre todo los casos de pacientes ansiosos y depresivos (por no mencionar otros trastornos)? No ofreceré una respuesta, me gustaría que fuera el mismo lector y el Estado, quienes después de realizar un mapeo del sistema de salud mental dominicano ofrezcan una contestación.
Los pacientes aquejados de tales padecimientos y sus familiares la pasan muy mal porque los seguros del país no cubren el costo de medicamentos psiquiátricos. Incluso, algunos pacientes no son atendidos y se dejan a su suerte por no poseer los recursos económicos necesarios.
¡Nos resta mucho por crecer!
P. José Pastor Ramírez
Psicólogo y Terapeuta Familiar Sistémico
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