LAUDES

octubre 4, 2025

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

Himno: VEN FRANCISCO A TUS HERMANOS.

 

Ven, Francisco, a tus hermanos,

visita a los pobrecillos;

ven traspasado de amor

por las heridas de Cristo;

como nueva primavera

después del invierno frío.

 

Ven, que los hombres te vean

por el mundo peregrino:

liberado, sin alforja

y sin dinero en el cinto;

y anuncia la paz y el bien

con los labios florecidos.

 

Ven con los brazos sin armas,

hermano suave y pacífico;

ven, menor de los menores,

de corazón compasivo;

profeta sin amargura,

ven con el ramo de olivo.

 

Ven, penitente gozoso,

que lloras de regocijo;

heraldo loco de amor

y paz de los enemigos;

ven por los barrios y plazas,

juglar del perdón divino.

 

Ven, ángel de buenas nuevas,

háblanos de Jesucristo;

ven, boca del Evangelio,

cristiano sabio y sencillo;

hermano tan deseado,

Francisco tan bien querido. Amén

 

SALMODIA

 

Ant 1. Por la mañana proclamamos, Señor, tu misericordia y de noche tu fidelidad.

 

Salmo 91 – ALABANZA A DIOS QUE CON SABIDURÍA Y JUSTICIA DIRIGE LA VIDA DE LOS HOMBRES.

 

Es bueno dar gracias al Señor

y tocar para tu nombre, oh Altísimo,

proclamar por la mañana tu misericordia

y de noche tu fidelidad,

con arpas de diez cuerdas y laúdes

sobre arpegios de cítaras.

 

Tus acciones, Señor, son mi alegría,

y mi júbilo, las obras de tus manos.

¡Qué magníficas son tus obras, Señor,

qué profundos tus designios!

El ignorante no los entiende

ni el necio se da cuenta.

 

Aunque germinen como hierba los malvados

y florezcan los malhechores,

serán destruidos para siempre.

Tú, en cambio, Señor,

eres excelso por los siglos.

 

Porque tus enemigos, Señor, perecerán,

los malhechores serán dispersados;

pero a mí me das la fuerza de un búfalo

y me unges con aceite nuevo.

Mis ojos no temerán a mis enemigos,

mis oídos escucharán su derrota.

 

El justo crecerá como una palmera

y se alzará como un cedro del Líbano:

plantado en la casa del Señor,

crecerá en los atrios de nuestro Dios;

 

en la vejez seguirá dando fruto

y estará lozano y frondoso,

para proclamar que el Señor es justo,

que en mi Roca no existe la maldad.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Por la mañana proclamamos, Señor, tu misericordia y de noche tu fidelidad.

 

Ant 2. Dad gloria a nuestro Dios.

 

Cántico: BENEFICIOS DE DIOS PARA CON SU PUEBLO Dt 32, 1-12

 

Escuchad, cielos, y hablaré;

oye, tierra, los dichos de mi boca;

descienda como lluvia mi doctrina,

destile como rocío mi palabra;

como llovizna sobre la hierba,

como sereno sobre el césped;

voy a proclamar el nombre del Señor:

dad gloria a nuestro Dios.

 

Él es la Roca, sus obras son perfectas,

sus caminos son justos,

es un Dios fiel, sin maldad;

es justo y recto.

 

Hijos degenerados, se portaron mal con él,

generación malvada y pervertida.

¿Así le pagas al Señor,

pueblo necio e insensato?

¿no es él tu padre y tu creador,

el que te hizo y te constituyó?

 

Acuérdate de los días remotos,

considera las edades pretéritas,

pregunta a tu padre y te lo contará,

a tus ancianos y te lo dirán:

 

Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad,

y distribuía a los hijos de Adán,

trazando las fronteras de las naciones,

según el número de los hijos de Dios,

la porción del Señor fue su pueblo,

Jacob fue la parte de su heredad.

 

Lo encontró en una tierra desierta,

en una soledad poblada de aullidos:

lo rodeó cuidando de él,

lo guardó como a las niñas de sus ojos.

 

Como el águila incita a su nidada,

revolando sobre los polluelos,

así extendió sus alas, los tomó

y los llevó sobre sus plumas.

 

El Señor solo los condujo

no hubo dioses extraños con él.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Dad gloria a nuestro Dios.

 

Ant 3. ¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en toda la tierra!

 

Salmo 8 – MAJESTAD DEL SEÑOR Y DIGNIDAD DEL HOMBRE.

 

Señor, dueño nuestro,

¡que admirable es tu nombre

en toda la tierra!

 

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.

De la boca de los niños de pecho

has sacado una alabanza contra tus enemigos,

para reprimir al adversario y al rebelde.

 

Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;

la luna y las estrellas que has creado,

¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;

el ser humano, para darle poder?

 

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

lo coronaste de gloria y dignidad,

le diste el mando sobre las obras de tus manos,

todo lo sometiste bajo sus pies:

 

rebaños de ovejas y toros,

y hasta las bestias del campo,

las aves del cielo, los peces del mar,

que trazan sendas por las aguas.

 

Señor, dueño nuestro,

¡que admirable es tu nombre

en toda la tierra!

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. ¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en toda la tierra!

 

LECTURA BREVE Rm 12, 1-2

 

Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto.

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. Lleva en el corazón la ley de su Dios.

R. Lleva en el corazón la ley de su Dios.

 

V. Y sus pasos no vacilan.

R. Lleva en el corazón la ley de su Dios.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Lleva en el corazón la ley de su Dios

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. Francisco, pobre y humilde en la tierra, entra colmado de riquezas en el cielo, y en su honor se elevan himnos celestes.

 

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

 

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo.

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas:

 

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

 

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

 

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

 

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tiniebla

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Francisco, pobre y humilde en la tierra, entra colmado de riquezas en el cielo, y en su honor se elevan himnos celestes.

 

PRECES

 

Adoremos, hermanos, a Cristo, el Dios santo, y, pidiéndole que nos enseñe a servirle con santidad y justicia en su presencia todos nuestros días, aclamémosle diciendo:

 

Tú solo eres santo, Señor.

 

Señor Jesús, probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado,

compadécete de nuestras debilidades.

 

Señor Jesús, que a todos nos llamas a la perfección del amor,

danos el progresar por caminos de santidad.

 

Señor Jesús, que nos quieres sal de la tierra y luz del mundo,

ilumina nuestras vidas con tu propia luz.

 

Señor Jesús, que viniste al mundo no para que te sirvieran, sino para servir,

haz que sepamos servir con humildad a ti y a nuestros hermanos.

 

Señor Jesús, reflejo de la gloria del Padre e impronta de su ser,

haz que un día podamos contemplar la claridad de tu gloria.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

 

Oremos ahora al Padre, como nos enseñó el mismo Jesús:

 

Padre nuestro…

 

ORACION

 

Señor Dios, que en el pobre y humilde Francisco de Asís has dado a tu Iglesia una imagen viva de Jesucristo, haz que nosotros, siguiendo su ejemplo, imitemos a tu Hijo y vivamos, como este santo, unidos a ti en el gozo del amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

 

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