Desde que tengo uso de razón escucho a mi madre decir, cuando se molesta: “Señor, renuévame por dentro con espíritu firme” y hasta hace unos días no le había puesto mucha atención.
La realidad es que esta frase es una poderosa invocación que resuena profundamente en el corazón de todo católico que busca vivir su fe de manera auténtica y coherente. Esta súplica refleja un deseo de transformación interior y la necesidad de fortaleza espiritual en un mundo lleno de desafíos y tentaciones.
La vida cotidiana a menudo nos presenta situaciones que pueden desgastarnos emocional y espiritualmente. Las presiones sociales, las expectativas laborales y las distracciones constantes pueden hacer que nos sintamos desconectados de nuestra fe y de nuestro propósito. Por eso, la renovación interior es fundamental. En 2 Corintios (4,16) se nos recuerda: “Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.” Este versículo subraya la importancia de buscar constantemente esa renovación espiritual, recordándonos que, a pesar de las dificultades externas, podemos ser fortalecidos desde dentro.
Tener un “espíritu firme” es esencial para cualquier católico. La firmeza espiritual implica ser resiliente en la fe, capaz de enfrentar adversidades y mantener nuestros principios, incluso cuando las circunstancias sean complicadas. En Efesios (6,10) se nos anima: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza.” Esta exhortación nos recuerda que nuestra fuerza no proviene de nosotros mismos, sino de nuestra relación con Dios. Un espíritu firme nos permite actuar con valentía, amor y fe, siendo testigos de la luz de Cristo en el mundo.
La renovación interior no ocurre de manera automática; requiere un compromiso consciente. La oración es fundamental en este proceso. Al hablar con Dios y abrir nuestro corazón a su guía, podemos recibir la claridad y la fuerza que necesitamos. Además, la participación en los sacramentos, especialmente la Eucaristía, nos nutre y nos renueva, reforzando nuestra conexión con Cristo y con la comunidad de fe.
Te invito a reflexionar sobre cómo estás cultivando esa renovación en tu vida. ¿Qué prácticas espirituales estás incorporando para fortalecer tu espíritu? ¿Te permites momentos de silencio y reflexión? A menudo, en medio de la rutina, olvidamos la importancia de detenernos y buscar esa renovación que nos revitaliza.
«Renuévame por dentro con espíritu firme» es más que una simple oración; es un llamado a la transformación y al compromiso con nuestra fe. Al buscar esta renovación, no solo fortalecemos nuestra relación con Dios, sino que también nos convertimos en instrumentos de su amor y esperanza en el mundo. Que cada día podamos pedir a Dios esta renovación, permitiendo que su espíritu firme habite en nosotros, guiándonos en nuestro caminar como verdaderos seguidores de Cristo.
– María Eugenia Read T.
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