“No seas una jaula del Espíritu Santo” por Miguel Horacio Mercado

marzo 1, 2026

 

                    UNA INVITACIÓN CUARESMAL A VIVIR POR FE, NO POR SENTIMIENTO

La Cuaresma nos invita a un ejercicio radical: morir a nosotros mismos para resucitar con Cristo. Pero, ¿a qué parte de nosotros estamos llamados a morir?Quiero proponerte algo: este tiempo santo es una invitación a morir a la tiranía de nuestros sentimientos para vivir por la libertad de la fe.

Piensa en los sirvientes de la boda de Caná. Ellos no «sintieron» el agua convertirse en vino mientras llenaban las tinajas. No hubo cosquilleo místico ni confirmación emocional. Simplemente obedecieron la palabra de Jesús y llenaron cada tinaja hasta el tope.

O piensa en Pedro caminando sobre el agua. No se hundió cuando dejó de sentir seguridad; se hundió cuando dejó de creer. Se cayó precisamente cuando se enfocó en lo que sentía —el viento, las olas, el miedo— y se desenfocó de lo que creía.

Creyente o «sintiente»

Aquí está la pregunta incómoda: ¿Eres un creyente o un «sintiente»? Si hago lo que siento y no hago lo que creo, entonces no soy un creyente sino un sintiente. Los animales viven completamente guiados por lo que sienten, y precisamente por eso a veces hay que enjaularlos.

Muchos cristianos vivimos enjaulados por nuestros sentimientos. Sentimos miedo y nos paralizamos. Sentimos vergüenza y no movemos un dedo. Sentimos resentimiento y lo alimentamos. Los sentimientos dominan a quienes se dejan dominar por ellos. No quiero minimizar nuestros sentimientos —Dios también nos habla a través de ellos—, pero todo sentimiento que nos impida seguir lo que Dios propone es un obstáculo al plan de Dios.

La Cuaresma como gimnasio de la fe

¿Qué son el ayuno, la oración y la limosna sino ejercicios de hacer lo que creemos, aunque no lo sintamos?

Ayunamos cuando sentimos hambre. Oramos cuando sentimos pereza. Damos cuando sentimos escasez. Cada práctica cuaresmal es un pequeño acto de rebeldía santa contra la dictadura del sentimiento.

Cuando Jesús dio a sus discípulos poder y autoridad para sanar y liberar, ellos no se paralizaron a explorar si «sentían bonito» antes de salir. Lo hicieron por obediencia. Se arriesgaron. Creyeron.

¿Qué hacer cuando lo que siento contradice lo que creo?

Tragarme lo que siento y hacer lo que creo. Si siento odio, perdono. Si siento miedo, me arriesgo a creer. Si siento apatía espiritual, oro de todos modos. La fe es una rebeldía contra todo lo que esclaviza al ser humano. Y en Cuaresma, esta rebeldía toma forma concreta: cuarenta días de elegir la fe sobre el sentimiento, la obediencia sobre la comodidad, la cruz sobre el camino fácil.

No seas una jaula del Espíritu Santo

El Espíritu Santo quiere fluir a través de ti, pero nuestros miedos, vergüenzas y resentimientos lo encarcelan. Cada vez que dices «no me siento preparado», «no me siento digno», «no siento que pueda», estás encerrando al Espíritu en la jaula de tus sentimientos.

Esta Cuaresma, abre la jaula.

¡Fluye libre, Espíritu Santo! ¡Fluye libre!

 

Para reflexionar

¿Qué sentimiento te tiene paralizado espiritualmente?

¿Qué paso de fe darías si no le hicieras caso a ese sentimiento?

 

– Miguel Horacio Mercado

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