VÍSPERAS

agosto 27, 2025

INVOCACIÓN INICIAL

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

Himno: UN AMOR CASTO Y PURO

 

Un amor casto y puro

calladamente:

más grande que la vida

y que la muerte.

Dulce su casa,

y su marido en ella

se contemplaba.

 

Era su amor de madre

como una rosa:

pétalos de fragancia

y espinas rojas.

Y era su seno

un arrullo de lirios

y de silencios.

 

Olor a roja viña

y a tierna hogaza:

y su mano prudente

acariciaba.

Sus dedos limpios

iban tejiendo lana

para sus hijos.

 

Y Dios desde su cielo

se sonreía,

por la casta frescura

de fuente limpia.

Amor callado

que vestía al Cordero

de rojo y blanco. Amén.

 

SALMODIA

 

Ant 1. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

 

Salmo 26 I – CONFIANZA ANTE EL PELIGRO

 

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es la defensa de mi vida,

¿quién me hará temblar?

 

Cuando me asaltan los malvados

para devorar mi carne,

ellos, enemigos y adversarios,

tropiezan y caen.

 

Si un ejército acampa contra mí,

mi corazón no tiembla;

si me declaran la guerra,

me siento tranquilo.

 

Una cosa pido al Señor,

eso buscaré:

habitar en la casa del Señor

por los días de mi vida;

gozar de la dulzura del Señor

contemplando su templo.

 

Él me protegerá en su tienda

el día del peligro;

me esconderá en lo escondido de su morada,

me alzará sobre la roca;

 

y así levantaré la cabeza

sobre el enemigo que me cerca;

en su tienda sacrificaré

sacrificios de aclamación:

cantaré y tocaré para el Señor.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

 

Ant 2. Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.

 

Salmo 26 II

 

Escúchame, Señor, que te llamo;

ten piedad, respóndeme.

 

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.»

Tu rostro buscaré, Señor,

no me escondas tu rostro.

 

No rechaces con ira a tu siervo,

que tú eres mi auxilio;

no me deseches, no me abandones,

Dios de mi salvación.

 

Si mi padre y mi madre me abandonan,

el Señor me recogerá.

 

Señor, enséñame tu camino,

guíame por la senda llana,

porque tengo enemigos.

 

No me entregues a la saña de mi adversario,

porque se levantan contra mí testigos falsos,

que respiran violencia.

 

Espero gozar de la dicha del Señor

en el país de la vida.

 

Espera en el Señor, sé valiente,

ten ánimo, espera en el Señor.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro.

 

Ant 3. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

 

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

 

Damos gracias a Dios Padre,

que nos ha hecho capaces de compartir

la herencia del pueblo santo en la luz.

 

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,

y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,

por cuya sangre hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

 

Él es imagen de Dios invisible,

primogénito de toda creatura;

pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:

celestes y terrestres, visibles e invisibles,

Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;

todo fue creado por él y para él.

 

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.

Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,

y así es el primero en todo.

 

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.

Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:

haciendo la paz por la sangre de su cruz

con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.

 

LECTURA BREVE Rm 8, 28-30

 

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. Dios la eligió y la predestinó.

R. Dios la eligió y la predestinó.

 

V. La hizo morar en su templo santo.

R. Y la predestinó.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Dios la eligió y la predestinó.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. Cuando aún permanecía en el cuerpo, vivía ya Mónica de tal manera con Cristo, que su fe y sus costumbres eran una perfecta alabanza al nombre de Dios.

 

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Cuando aún permanecía en el cuerpo, vivía ya Mónica de tal manera con Cristo, que su fe y sus costumbres eran una perfecta alabanza al nombre de Dios.

 

PRECES

 

Supliquemos a Dios en bien de su Iglesia por intercesión de las santas mujeres y digámosle:

 

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

 

Por intercesión de las santas mártires, que con la fuerza del espíritu superaron la muerte del cuerpo,

concede, Señor, a tu Iglesia ser fuerte en la tentación.

 

Por intercesión de las santas esposas, que por medio del matrimonio crecieron en tu amor,

concede, Señor, a tu Iglesia la fecundidad apostólica.

 

Por intercesión de las santas viudas, que por la hospitalidad y la oración superaron la soledad,

concede, Señor, a tu Iglesia ser para el mundo signo manifiesto de tu amor a los hombres.

 

Por intercesión de las santas madres, que engendraron sus hijos no sólo para la vida del mundo, sino también para la salvación eterna,

concede, Señor, a tu Iglesia engendrar para tu reino a todos los pueblos.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

 

Por intercesión de todas las mujeres santas, que han sido ya admitidas a contemplar la belleza de tu rostro,

concede, Señor, a los difuntos de la Iglesia gozar también de la luz eterna de tu presencia.

 

Fieles a la recomendación del Salvador, digamos al Padre común:

 

Padre nuestro…

 

ORACION

 

Dios de bondad, consolador de los que lloran, tú que, lleno de compasión, acogiste las lágrimas que santa Mónica derramaba pidiendo la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por la intercesión de ambos, el arrepentimiento sincero de nuestros pecados y la gracia de tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

COMENTARIOS

¡Deja un comentario!

OTROS ARTICULOS
Inscríbete a Nuestro Boletín

Y se el primero en recibir las últimas noticias y novedades de nuestra revista y website.