VÍSPERAS

julio 22, 2026

 

INVOCACIÓN INICIAL

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

Himno: UN AMOR CASTO Y PURO

 

Un amor casto y puro

calladamente:

más grande que la vida

y que la muerte.

Dulce su casa,

y su marido en ella

se contemplaba.

 

Era su amor de madre

como una rosa:

pétalos de fragancia

y espinas rojas.

Y era su seno

un arrullo de lirios

y de silencios.

 

Olor a roja viña

y a tierna hogaza:

y su mano prudente

acariciaba.

Sus dedos limpios

iban tejiendo lana

para sus hijos.

 

Y Dios desde su cielo

se sonreía,

por la casta frescura

de fuente limpia.

Amor callado

que vestía al Cordero

de rojo y blanco. Amén.

 

SALMODIA

 

Ant 1. Dijo Jesús a María: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?»

 

Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

 

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor»!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén.

 

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus,

las tribus del Señor,

 

según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia

en el palacio de David.

 

Desead la paz a Jerusalén:

«Vivan seguros los que te aman,

haya paz dentro de tus muros,

seguridad en tus palacios.»

 

Por mis hermanos y compañeros,

voy a decir:. «La paz contigo.»

Por la casa del Señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Dijo Jesús a María: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?»

 

Ant 2. Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han dejado.

 

Salmo 126 – EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.

 

Si el Señor no construye la casa,

en vano se cansan los albañiles;

si el Señor no guarda la ciudad,

en vano vigilan los centinelas.

 

Es inútil que madruguéis,

que veléis hasta muy tarde,

los que coméis el pan de vuestros sudores:

¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

 

La herencia que da el Señor son los hijos;

una recompensa es el fruto de las entrañas:

son saetas en mano de un guerrero

los hijos de la juventud.

 

Dichoso el hombre que llena

con ellas su aljaba:

no quedará derrotado cuando litigue

con su adversario en la plaza.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han dejado.

 

Ant 3. Jesús dijo: «¡Maria!» Ella, volviéndose, exclamó: «¡Rabbuní!», es decir: «¡Maestro!».

 

EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN – Ef 1, 3-10

 

Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

 

El nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos consagrados

e irreprochables ante él por el amor.

 

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

 

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

 

Éste es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,

las del cielo y las de la tierra.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Jesús dijo: «¡Maria!» Ella, volviéndose, exclamó: «¡Rabbuní!», es decir: «¡Maestro!».

 

LECTURA BREVE Rm 8,28-30

 

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

 

RESPONSORIO BREVE

 

V. María, no llores más, el Señor ha resucitado de entre los muertos.

R. María, no llores más, el Señor ha resucitado de entre los muertos.

 

V. Ve a mis hermanos y diles:

R. El Señor ha resucitado de entre los muertos.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. María, no llores más, el Señor ha resucitado de entre los muertos.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

 

Ant. María vino a anunciar a los discípulos que había visto al Señor. Aleluya.

 

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

 

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

 

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

 

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

 

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. María vino a anunciar a los discípulos que había visto al Señor. Aleluya.

 

PRECES

 

Invoquemos a Cristo, pastor, protector y ayuda de su pueblo, diciendo:

 

Señor, refugio nuestro, escúchanos.

 

Bendito seas, Señor, que nos has llamado a tu santa Iglesia;

haz que seamos fieles a esta dignación de tu amor.

 

Tú que has encomendado al Papa Francisco la preocupación por todas las Iglesias,

concédele una fe inquebrantable, una esperanza viva y una caridad solícita.

 

Da a los pecadores la conversión, a los que caen, fortaleza,

y concede a todos la penitencia y la salvación.

 

Tú que quisiste habitar en un país extranjero,

acuérdate de los que viven lejos de su familia y de su patria.

 

Se pueden añadir algunas intenciones libres

 

A todos los difuntos que esperaron en ti,

concédeles el descanso eterno.

 

Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, oremos con plena confianza a Dios nuestro Padre:

 

Padre nuestro…

 

ORACION

 

Dios nuestro, que quisiste que santa María Magdalena fuese la primera en recibir de tu Hijo unigénito la misión de anunciar el gozo pascual, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo su ejemplo, demos a conocer a Cristo resucitado y merezcamos contemplarlo luego reinando en tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

CONCLUSIÓN

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

 

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